lunes, 30 de junio de 2008

Pan, Circo y la Copa de Europa


En el avión todo el mundo grita ¡¡¡campeones, campeooooones!!!!, el capitán acaba de informar del fin del partido. Quién me iba a decir a mí hace dos semanas que la final de la copa de Europa la iba a vivir en un avión que hace su ruta de Madrid a Valencia.

Minutos antes mientras pasamos el control de seguridad con las bandejas repletas de relojes, moviles, monedas cinturones, el portátil, bolso… alguien grita GOOOOOOOOOOOOLLLLLLLL ¡!!!!!!!!!!!
y la histeria de ese uno se convierte en colectiva. Me aferro algo asustada a mi bandeja. Me siento sola dentro de una ola inmensa de gente feliz, de un torbellino de gritos y olor a sudor. Es verano en la Terminal del aeropuerto de Valencia y los seres humanos se hacen más humanos que nunca.
En el avión, nervios, la azafata no logra que se apaguen los moviles, las radios. Comenta tres veces que es importante tener cualquier dispositivo electrónico apagado. A final llega la noticia. Tras el comentario del capitán los pasajeros se han levantado, se abrazan -yo impasible, como un alien- me aferro al teclado de mi ordenador. Alguien ha sacado una banderita de España plástica que agita sobre las cabezas y es lo único que se divisa cuando se otea el horizonte de asientos azules. Un pasajero arriba y abajo del pasillo se pone los dedos con forma de cuernos en la frente y se agacha…. -¿?- Supongo que quiere parecer un toro. Aún me siento más extraña.
Cero sentimiento patrio, inexplicable sensación de o pertenencia a la raza humana. No me refiero a la pertenencia a un país, sino a la raza entera.
La Terminal de recogida de equipajes de la T4 de Barajas se llena de banderas ¿de donde han salido? Un tipo la lleva como una capa de superman otros las agitan mientras entonan la musiquita del himno nacional … ese himno que solo sirve para experiencias triunfantes deportivamente hablando. La cola de los taxis es otro hervidero de banderas salpicadas de maletas y trolleys. El taxista me avisa, la llegada a Madrid por Avenida de America es increíble: coches, mas banderas, pitidos, gritos, euforia….

Podemos olvidarnos de la crisis, de las subprime, de la hipoteca que no cesa de subir, del precio del petroleo, de la falta de consumo y la burbuja inmobiliaria. Esta noticia dará para cubrir un par de semanas y enganchar con el verano. Ese interminable momento en el que nada sucede. Desde hoy hasta septiembre sólo importa la copa, la inyección de euforia inyectada en vena por once tipos sudorosos tras un balón. Este día pasará al imaginario colectivo. Sigo escuchando mientras acabo el texto pitidos desde mi ventana de casa. Unas chicas pasan en bicicleta gritando.

Desde el Imperio Romano y la creación del circo, es bien sabido que al pueblo hay que darle pan pero sobre todo diversión, mas en tiempos en los que las cosas no van tan bien. Demos fiesta a la fiesta. Aireemos la victoria mientras nos ponemos el bronceador y la chancla playera. Quién se acuerda de la hipoteca ahora.

2 comentarios:

Lenny Nero dijo...

Nada Blink, hoy de desayuno tostadas con fútbol, de almuerzo lentejas con fútbol y de cena toritlla de patatas con fútbol. Cada uno que sea feliz como buenamente pueda, total para dos días que estamos aquí. A mi me alegra porque soy español, porque nunca ganamos nada con la selección y porque los chicos de la nueva hornada me dan un buen rollo excepcional...y porque siempre mola romper maldiciones :P
Un cyberabrazo señorita monypenny.

PD: Acaba de salir el primer trailer de la nueva de James Bond....

Wendy Pan dijo...

Queridisima Blinky, a mi me pilló tal evento (y semifinales tamibién, leches!) sobre el escenario de mi querido Teatro Principal. Efectivamente el domingo de la final teníamos concierto, los músicos y los coristas bastante molestos con el calendario, vitoreando los goles entre partituras e insturmentos de metal, madera y cuerda. Sobre las tablas, porque de todos es sabido que el "show must go on" ( eso sí, el domingo eramos más sobre el escenario que en el patio de butacas jajajaja).
Total, que finalmente nos dió tiempo a los que nos quedamos al piscolabis a ver el final del partido y la subsiguiente celebración, FANTÁSTICO !!
Cualquier excusa es buena para ser o sentirse felíz. Yo siempre voy con los deportistas, cuando ganan y cuando pierden, que futbol aparte solo nos acordamos de ellos cuando ganan en las olimpiadas y es una vida más que sacrificada.
Y esta vez los del jurbo tenían bien aprendida la papeleta, magistralmente enseñada por mis niños de oro, campeones del mundo de baloncesto, aiiiiins, los adoro!

Siento el rollo, pero al principio del campeonato estaba un poco como tú, lo miraba con mucha distancia, pero estos chicos me han ganado de calle, y no solo por llevarse la copa para casa. A mi siempre me gusta y me impresiona más el back-stage.

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